Belén de la Quintana

Nace en 1983, en Madrid, en el seno de una familia de artistas. Se forma en ballet clásico, escuela bolera, español y flamenco en la academia de sus padres, Santiago de la Quintana y María José Benítez. Complementa su formación tomando clases con maestros como Isabel Santonja, Merche Esmeralda, “La Tati”, Ciro, Domingo Ortega, Carmela Greco, Beatriz Martín, etc.

En el año 2000 comienza su vida profesional con la compañía de Las mil y una noches, dirigida por la familia Losada, con coreografía de Antonio Canales y Rafael Estévez. Con el espectáculo que dio nombre a la compañía trabaja en renombrados festivales y teatros de todo el mundo.

Más tarde se traslada a Sevilla para formar parte de las producciones del Centro Andaluz de Danza “El café de chinitas” y “El sombrero de tres picos”, dirigidas por José Antonio y representadas en importantes festivales.

Posteriormente trabaja en compañías como la de Rafael Amargo con “Tiempo muerto”; en “Contrastes”, junto a Juan Ogalla, Manoli Ríos o Pedro Córdoba; en teatros como Cirque d’Hivern de París, junto a Duquende y Chicuelo, y en el Festival de Argelès-sur-Mer con Vicente Amigo.

Participa como solista con Daniel Navarro en la ópera de “Los Machado” en el Gran de Teatro de Córdoba y en la producción de “El mundo por la ventana” de la compañía de danza-teatro Bailarinas por los tejados.

Desde el 2004 hasta la actualidad combina sus actuaciones en compañías con su trabajo diario en los mejores y más importantes tablaos como Casa Patas, Las Carboneras , Villa Rosa, Corral de la Moreria y Café de Chinitas, en Madrid; El Carmen, Los Tarantos y el Cordobés, en Barcelona; y El Flamenco, en Tokio.

En 2007 recibe el premio a la mejor coreografía, junto a Guadalupe Torres, por “A miedos, colores” en el Certamen de Coreografía de Danza Española y Flamenco de Madrid.

Más tarde forma parte de la compañía de Pedro Córdoba en el espectáculo “Del 2000 y pico” estrenado en el Pequeño Gran Vía de Madrid dentro de la programación del Original Festival en 2013.

Juañarito

El cantaor Juan Carrasco Rodríguez nació el 7 de junio de 1994 en Jerez de la Frontera. Reside actualmente en Madrid. Este joven músico pertenece a una de las sagas de cantaores mejor valoradas en el mundo del flamenco. Hijo de Juañares y Chelo Pantoja, sobrino de Manuel Sordera, Terremoto, José Mercé y Gómez de Jerez.

Debutó con 16 años en el Tablao Las Carboneras de Madrid, pasando también por Casa Patas y El Candela. A su temprana edad, ha conocido todos los tablaos de Madrid.

Acogido por la compañía de Antonio Gades a los 18 años, ha recorrido el mundo presentando sus obras en diversos países.

En mayo de 2014 quedó en segundo lugar en un certamen de nuevos talentos en Alcobendas (Madrid).

En 2015 se presentó en un programa popular de la televisión llamado “La Voz”, en Tele 5. Fue un logro para él quedar cuarto en la semifinal, teniendo en cuenta la competencia a su alrededor.

En 2017 trabajó en un espectáculo llamado “¡Oh Cuba!”, llevando la poesía de Federico García Lorca al cante flamenco. Era una obra protagonizada por la actriz Loles León.

Ha desarrollado su carrera como artista en solitario y ha ido perfeccionándose en el flamenco y en estilos musicales dentro del género latino.

Ha colaborado en discos de artistas de la talla de Isabel Pantoja.

Ha participado en programas de televisión y radio, entre ellos apareció en el último capitulo de la primera temporada de “Arde Madrid”, una serie de televisión original de Movistar+ creada por Paco León y Anna R. Costa.

Antonio Sánchez

Antonio Sánchez nació en Madrid en 1984. De su trayectoria se puede destacar que empezó en el mundo de la guitarra a una edad temprana junto a sus tíos Paco de Lucía y Ramón de Algeciras, y a su primo Jose María Bandera. A partir de ahí, continuó estudiando con Juan Manuel Cañizares.

Comenzó a trabajar en Madrid en algunos de los tablaos más importantes así como en el ballet de Antonio Márquez. También trabajó en el tablao de Tokio (Japón) con Domingo Ortega durante seis meses.

Más tarde, pasó ocho meses en el Tablao Cordobés, de Barcelona, donde pudo conocer y trabajar con algunos de los mejores artistas de primer nivel del flamenco tanto del baile, cante o la guitarra.

Como guitarrista ha actuado en muchos espectáculos y fue la segunda guitarra del septeto de Paco de Lucía, con el que recorrió el mundo de gira durante cuatro años hasta el fallecimiento del maestro en febrero de 2014.

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Entrevista

 

«La primera parte de mi vida con la guitarra ha sido en la escuela de flamenco Amor de Dios en Madrid, que fue donde comencé a tocar, básicamente. A tocar y a sentirme guitarrista.

La segunda parte fue el escalón que Paco de Lucía me brindó y tuvo lugar cuando fui a trabajar con él.

Y en el tablao me siento como en mi casa. Porque hay mucho cariño en el escenario, hay mucha calidad y es como estar en casa. Te sientes muy gradecido y muy realizado».

Marco Flores

Nacido en Arcos de la Frontera, 1981. Es un bailaor y coreógrafo español de flamenco y danza española. Entre los distintos premios recibidos, destaca por ser ganador del pemio de baile del Concurso Nacional de Arte Flamenco, en 2007 de Córdoba. A lo largo de su trayectoria ha trabajado con artistas como Olga Pericet, Sara Baras, Rafaela Carrasco, Mercedes Ruiz, Manuel Liñán o Daniel Doña. Desde 2010, dirige su propia compañía de danza, Cía Marco Flores, que cuenta con tres producciones: “DeFlamencas“, “Tránsito” y “Laberíntica”.

Durante su infancia desarrolló una profunda vinculación con el flamenco que le llevó a interesarse por el baile desde su adolescencia. Sus primeros años de aprendizaje fueron autodidactas, aunque complementó su formación con Antonio Canales y Javier Latorre, tomando algunos de sus cursos intensivos.

A los 18 años empezó a trabajar en tablaos, lo que le permitió consolidar su aprendizaje. En el año 2000 inicia un periodo de dos años en el que trabajará para distintas compañías: primero en la de Sara Baras y luego en la de Rafaela Carrasco. En ese periodo, también colaboró como artista invitado en la compañía de Miguel Ángel Berna y en la de Mercedes Ruiz.

A partir de 2003, inicia su andadura como codirector y coproductor de sus propios espectáculos junto a Manuel Liñán (“Dos en compañía”), Manuel y Olga Pericet (“En sus 13”, “En clave”) o con Olga y Daniel Doña (“Chanta la muí”, “Complot”, “Recital”). Durante más de seis años presentaron sus proyectos conjuntos.

En 2010 crea su propia compañía. Cía Marco Flores estrena su primer espectáculo, “DeFlamencas”, ese mismo año en el Gran Teatro de Córdoba. “DeFlamencas” consigue el Premio de la Crítica Especializada del Festival de Jerez de 2012.

Es también en 2012 cuando la compañía presenta su segunda producción, “Tránsito”, en los Teatros del Canal de Madrid durante el Festival Suma Flamenca. Con “Tránsito” giraron tanto por España como por Europa (Alemania, Suecia, etc).

Su siguiente gran producción se llama “Laberíntica”, y fue estrenada en el Teatro Cervantes, en el marco de la Bienal de Arte Flamenco de Málaga. “Laberíntica” también se presentó en marzo de 2014 en el Teatro Villamarta, durante el Festival de Jerez 2014. “Laberíntica” también ha sido presentado en importantes festivales internacionales, como el Kuopio Dance Festival, en Finlandia.

En 2015, la compañía estrenó el espectáculo “Paso a dos”, protagonizado por el propio Marco y Olga Pericet, ganadora del premio El Ojo Crítico de Danza 2014 y del Premio Max 2015 a la mejor bailarina.

En 2015 coreografió al Ballet Nacional de España en su producción, llamada “Alento y zaguán”. En 2016, estrenó su producción “Entrar al Juego”, en el XX Festival de Jerez, donde cuenta con artistas invitados como Carmela Greco y Alejandro Granados. Este espectáculo estuvo en gira por Estados Unidos en 2017, pasando por festivales como el Flamenco Festival de Albuquerque.

Ese mismo año, la compañía estrenó su espectáculo “Fase Alterna” en los Teatros del Canal de Madrid. Esta producción estará girando durante 2018 y 2019, pasando por importantes plazas tales como el Festival Internacional Madrid en Danza o el Festival de Jerez.

En 2018, estrenó su primera pieza para espacios no convencionales: “Extracto abierto”. La pieza ha sido seleccionada para girar dentro de la red de festivales ACieloAbierto. Además, recientemente también se estrenó el primer solo de Flores hasta el momento, “Extrema”, presentándose en distintos teatros y festivales de Asia y Europa.

En 2019, Marco Flores ha recibido el Premio Ojo Crítico de Danza, de Radio Nacional de España.

En la actualidad, Marco viaja por todo el mundo con su compañía, presentando sus espectáculos. También continúa coreografiando y colaborando con distintos artistas y compañías. En 2016 ha coreografiado para la Compañía Daniel Doña, y también para el Ballet Nacional de España en su producción llamada “Alento y zaguán”. Recientmente también ha coreografiado en los últimos espectáculos de Olga Pericet, Jose Manuel Álvarez, Conservatiorio Profesional Fortea, entre otros. A lo largo de su carrera ha actuado en varias ocasiones en diversos tablaos, incluido Las Caboneras.

Marco Flores entrevista

 

— ¿ Cual es el encanto que le encuentras al baile de tablao?

— El tablao a mí me encanta porque es un sitio en el que yo me siento muy identificado y con el que mi carrera ha ido ligada. De hecho mi carrera empezó en un tablao, empecé a bailar profesionalmente en el tablao El Cordobés de Barcelona. Lo he ido alternando con mi trabajo en compañías o con la mía propia actuando en festivales, teatros y demás con el baile en el tablao.

—Empezaste en un tablao a los 18 años, casualmente en Barcelona, porque tú eres del sur, ¿no?

— Sí porque el director del tablao fue a hacer una audición a Jerez, yo me enteré, me presenté y me cogió. Eso para mí fue una oportunidad de poder salir de allí y empezar de una manera profesional trabajando todos los días con artistas que tenían mucha más carrera que yo. La verdad es que fue la oportunidad.

—El tablao es un formato de espectáculo que se presta mucho al aprendizaje, a que los artistas aprendan unos de otros quizás por la improvisación diaria, ¿no?

— Claro, lo bueno de un tablao es eso, la improvisación es uno de los factores mas importantes. Y también que continuamente te estás rodeando con artistas nuevos. Cada día te canta o te toca la guitarra una persona distinta o ves bailar a compañeros distintos cada día. Eso hace que tengas una visión muy caleidoscópica de todo, es más rico, hace que aprendas más rápido.

—Poniéndote en un compromiso, ¿podrías hablar de tablaos en los que hayas trabajado, como por ejemplo Las Carboneras y otros tablaos que conozcas? ¿Qué características destacarías de los que más te gustan?

— Los tablaos donde más he trabajado han sido El Cordobés, Las Carboneras, Casa Patas y Corral de la Morería. Y son tablaos a los que yo les tengo mucho cariño porque son tablaos que yo he estado pisando desde que empecé a bailar. Entonces forman parte de mi carrera.

—¿Y cuál es la diferencia fundamental entre el tablao y el espectáculo en teatro?

— Hay muchas diferencias. Yo los colocaría los dos al mismo nivel de lo gratificante que es trabajar en cada uno de los espacios. Lo que pasa es que son distintos medios, el tablao es un lugar donde se improvisa mucho más, a lo mejor te encuentras con gente con la que no has trabajado nunca y tienes que trabajar en ese momento, eso es muy bueno. También el público, las personas para las que estás bailando, está mucho más cerca. El lenguaje es distinto. Sí que es verdad que un tablao para mí es más difícil porque ahí realmente se ve tu nivel de conocimiento y tu nivel físico. Tienes que estar más alerta porque no hay nada medido ni estipulado ni montado, pero la ventaja que tiene un tablao es que es más fácil llegar al público. En el teatro, sin embargo, vas con todo más estipulado, más montado, con los músicos has tenido ensayos previos, está todo más preparado. En mi caso, hablando siempre personalmente, en un teatro me cuesta más llegar a todo el mundo.

— ¿Te gustaría mencionar a alguien que te haya influido especialmente a lo largo de tu carrera en tu trabajo tanto en teatro como en tablaos? Por ejemplo, empezaste formándote con Canales, Javier Latorre, luego pasaste a compañías con Sara Baras, Rafaela Carrasco…

— Yo la verdad es que mi formación ha sido muy poquita porque empecé a bailar muy tarde, con 17 años, y aunque en mi casa siempre ha habido tradición de flamenco porque mis padres han sido muy aficionados, mi formación ha sido muy poquita, La verdad es que mi formación ha sido a base de trabajar, trabajando en tablaos, esa ha sido mi escuela realmente. El tablao y trabajando en teatros. Para mí todos los compañeros con los que yo he ido compartiendo escenario olas figuras con las que he trabajado en compañía para mí han sido todos referentes míos porque de todos he aprendido muchísimo. Si tengo que destacar, casos especiales han sido para mí Olga Pericet, Daniel Doña o Manuel Liñán porque es verdad que, a parte de haber sido compañeros con los que he aprendido muchísimo y he compartido vivencias artísticas maravillosas, también creo que los cuatro formamos un tándem donde hicimos una especie de laboratorio creativo y donde crecimos mucho tanto como intérpretes como coreógrafos. Creo que ese tándem ha sido crucial en mi carrera, creo que clave.

—En 2010 decidiste crear compañía propia en solitario. ¿Por dónde ha ido tu búsqueda en el flamenco una vez que has ido por tu cuenta?

— La verdad es que nunca ha tenido un rumbo, siempre ha ido dependiendo del momento en que ha tenido lugar la creación. Según la época de mi vida que se ha estado dando, el proceso creativo ha ido hacia un lado o hacia otro. Nunca ha tenido nada estipulado ni tampoco he querido porque soy muy cambiante, la verdad. Prefiero dejarme libre porque nunca sé por dónde voy a ir, depende mucho del momento, lo que esté viviendo, de la gente con la que esté trabajando. Lo dejo muy abierto, la verdad. Y lo he dejado siempre muy abierto, desde que empecé a hacer producciones yo solo cada producción ha sido totalmente distinta.

— ¿Cómo ves la evolución del flamenco actualmente, cómo ves a los jóvenes y loq eu se está haciendo ahora?

— Lo que más me llama la atención, aparte de que hay gente bailando increíblemente y que hay buenísimos intérpretes y coreógrafos, y que creo que el flamenco y sobre todo el baile goza de un momento maravilloso, lo mejor que veo es la afición que hay. Porque tal y como está todo de mal, porque la situación de la cultura y de la danza está siendo paupérrima, la gente está siendo súper aficionada, creo que le tienen un amor incondicional al flamenco y es admirable.

 

Lucía Ruibal

Comienza estudios de danza clásica a los cuatro años en una escuela de su ciudad natal, El Puerto de Santa María (Cádiz). Más tarde se incorpora al conservatorio profesional de danza de Cádiz donde culmina sus estudios de grado medio en danza clásica y contemporánea. A los 17 años comienza a estudiar flamenco de la mano de Natalia Acosta. Pronto se formó con maestras fundamentales en su carrera como son La Lupi y Mercedes Ruiz. A la vez termina sus estudios superiores de baile flamenco en el Conservatorio Superior de Danza de Málaga en la especialidad de coreografía. Amplía su formación con maestros como Yolanda Heredia, Alfonso Losa, Belén López o David Paniagua, entre otros.

Ha formado parte de compañías como la de Mercedes Ruiz en los espectáculos “Juncá” y “Tauromagia”; en la de Juan de Juan con “Los sones negros”; la compañía de Carlos Saura, con “Flamenco hoy” o la de Rafael Amargo, con “Dionisio. La vid… y mil noches”. También actúa junto a su familia en el espectáculo “Casa Ruibal”.

Actualmente trabaja en diferentes tablaos de Madrid, incluida Las Carboneras. En el 2016 gana el primer premio del IV concurso tablao Villarosa.

Patricia Domínguez

Empieza su formación en el año 2011 con 12 años en la Escuela de Flamenco Paca García, donde estudia todas las disciplinas de la danza y con mayor hincapié en el flamenco, siguiendo además clases magistrales con artistas de la talla de Antonio Canales, Eva Yerbabuena, Farruquito y otros.

Empieza su andadura profesional en el año 2016, con 17 años, en el Palau Dalmases de Barcelona y, hasta el día de hoy, está actuando con regularidad en Tarantos y Teatro City Hall con artistas como Pedro Córdoba, Iván Alcalá, La Tana, La Fabi, Raúl Ortega, El Perla y otros. Compagina actuaciones en espacios como el Teatro Poliorama y el Palau de la Música con el espectáculo Gran gala Chicuelo.

También tiene el privilegio, desde principio de 2018, de ser bailaora titular del tablao Puro Arte en Jerez, por cortesía de Raúl Ortega, donde aprovecha para seguir formándose con Manuela Carpio.

En 2018 consiguió el primer premio en el concurso de baile flamenco del tablao Las Carboneras de Madrid.

Entrevista Patricia Domínguez

 

»Para mí el tablao significa desnudarte»

 

«De mi formación artística destacaría que hay dos personas a las que siempre recuerdo aun estando ya trabajando o allí donde vaya. Siempre recuerdo sus consejos y son dos profesoras que tuve que se llamaban Eva Santiago y Susana Escoda, a parte de enseñarme lo esencial, los pilares básicos del flamenco. Además de eso, la formación artística la tuve en la escuela de Paca García. Paca, que era la directora, era una mujer que educaba con el refranero español, todo lo que decía y nos aconsejaba lo tengo metido en el sentido a través del refranero español conforme voy trabajando, coincidiendo con las personas y conviviendo. Es algo que me resulta curioso.

»En cuanto a lo profesional destacaría que, con 17 años, Iván Alcalá, que es un bailaor de Barcelona, me dio la oportunidad de empezar. Si él no hubiera visto algo en mí en la escuela y me hubiera dado la oportunidad, no sé qué hubiera sido de mí, no sé cuándo habría empezado a bailar. Empecé en El Principal con él y, a raíz de ahí, todo ha sido muy bonito y muy agradable, la verdad. Otra cosa muy importante que me marcó un antes y un después en lo profesional es cuando, gracias a Iván, coincido en el tablao City Hall de Barcelona con Raúl Ortega, un bailaor de Madrid que vive en Jerez y tiene su propio tablao, y cuando me vio bailar me dio la oportunidad de ir a Jerez. Yo tenía unas ganas locas de visitar esa tierra, esa cuna del flamenco donde aprendí muchas cosas del flamenco que yo no conocía. Sobre todo, cosas cotidianas del flamenco, lo que era convivir con el flamenco, que en Barcelona no había tenido la oportunidad de vivirlo cotidianamente desde que me levanto hasta que me voy a dormir. Eso es algo que, desde que lo conocí, voy anualmente, tengo mis propios amigos músicos allí y Jerez ya forma parte de mi vida.

»¿Y qué significa bailar en un tablao para mí? Para mí el tablao significa desnudarte, estar encima del tablao es desnudarte, ser transparente, no hay ni trampa ni cartón, tal cual te sientas ese día con tus vivencias, con lo que tú tengas, tú eres esa persona ese día y lo que pase ese día jamás nunca se vuelve a repetir. En un espectáculo tenemos luces, tenemos escenarios amplios, coreografías, todo eso tapa muchas de las cosas que podemos llevar nosotros dentro. Y en cambio en el tablao es todo lo contrario. Además del tú a tú directo en instantes de segundo con el guitarrista o con el cantaor, la improvisación, que se vive en el tablao diariamente, forma parte del tablao. Para mí es lo bonito del flamenco. Y conocer a personas. Lo bonito del tablao es que, vayas donde vayas a bailar, siempre conoces a gente nueva, te cantan personas nuevas, te tocan personas nuevas. Todo eso son sensaciones nuevas que aprender y que compartir. Y compartir en un tablao es algo maravilloso. De hecho es lo que llevo haciendo desde los 17 años y no me hallo sin ello».

Paula Comitre

Nacida en Sevilla en 1994, comienza sus estudios de danza a los tres años y a los 8 años accede al conservatorio profesional de danza de Sevilla Antonio Ruiz Soler. En 2012 obtiene el título en la especialidad de Baile Flamenco. En ese mismo año pasa a formar parte del Centro Andaluz de Danza (CAD).

En 2013 comienza a formar parte durante tres años del cuerpo de baile del Ballet Flamenco de Andalucía, bajo la dirección de Rafaela Carrasco, con el que realiza giras nacionales e internacionales con los espectáculos “En la memoria del cante”, “Imágenes” (obra galardonada con El Giraldillo al mejor espectáculo por la XVIII Bienal de Flamenco de Sevilla) y “Tierra-Lorca Cancionero Popular” (que recibe el Giraldillo al mejor cuerpo de baile por la XVIX Bienal de Flamenco de Sevilla).

En mayo de 2015 recibe el segundo premio del XVI Concurso Andaluz de Jóvenes Flamencos organizado por la Federación Provincial de Sevilla de Entidades Flamencas.

Es al año siguiente cuando recibe el segundo premio y el premio mención del público en el V Concurso de Baile Flamenco del Tablao Villarosa.

Ha trabajado en diferentes tablaos como Casa Patas y Corral de la Pacheca hasta que en 2017 ingresa en el Tablao Flamenco Los Gallos de Sevilla.

En 2018 gana el segundo premio del concurso de baile flamenco del Tablao Las Carboneras de Madrid.

Actualmente forma parte de la Compañía de David Coria donde realizan el espectáculo “El encuentro” y de la compañía de Rafaela Carrasco donde realiza el espectáculo “Nacida sombra”.

Yerai Cortés

Yerai Cortés nace en tierras Alicantinas, crece en una familia humilde que vive el flamenco de una manera casera. Con el apoyo de su madre y la enseñanza de su padre quien le puso la musica en sus manos, ha sido capaz de tocar mundialmente en importantísimos teatros y compartir escenario con artistas como Rancapino, Farruquito, Richard Bona, El Guadiana, Jorge pardo, Pitingo, entre otros.

 

Entrevista Yerai Cortés

 

“Para mí el tablao significa un juego, una jam session”

 

«Yo nací y me crié en Alicante aunque mi familia es de Andalucía y empecé a tocar porque mi padre toca la guitarra y él fue el que me enseñó. Empecé tocando el cajón para acompañarle a él y él me subía al escenario cuando yo era chiquitillo en los fines de fiesta de los tablaos en los que él trabaja en Alicante. Me quedaba frito y me despertaban para el fin de fiesta y subía a tocar el cajón. Hasta que empecé a coger la guitarra con diez u once años. La verdad es que la cogí tarde, pero ese fue el momento. A partir de ahí cogí la guitarra y empecé a estudiarla con mi padre y de una manera autodidacta. Bueno, antes conocí a Norman [Contreras] en unas clases de cajón a las que me apuntó mi madre en un centro social. El profesor era Norman, el que ahora es mi padrino. Cogimos mucha confianza y conexión y lo llevé a la casa. Total, que se hicieron compadres mi padre, mi madre y él. Hasta que él me bautizó, es mi padrino real de bautismo. Después de eso, mi padre me pone la guitarra en la mano. Mi padrino abrió un tablao y fue el primer lugar donde yo empecé a tocar la guitarra. Mi padre fue mi influencia en la guitarra en sí, pero mi padrino lo fue en el baile. Es el que hizo que yo tuviera tanta afición por el baile hasta el día de hoy.

»A partir de ahí empecé a trabajar profesionalmente en el tablao con 14 años, cuando empecé a llevar la casa. Hasta que llegué a Madrid y dejé la guitarra flamenca para trabajar en un bar de la Plaza Mayor cortando limones y llevando una mini programación de conciertillos de fines de semana para los que llamaba para tocar a los cuatro que yo conocía. Era un concepto más popero, más temita o moderno, por así decirlo. Me tiré un tiempo trabajando con Sandra Carrasco, que la conocí en esa época porque era amiga de Tania, de mi chica. Me vine a Madrid por mi chica, por amor. Sandra me dio la oportunidad de trabajar en Madrid con ella e hicimos también una gira con Richard Bona. A raíz de ahí iba algunas veces al Tablao de Las Carboneras porque Tacha es de ahí, de Elche, y la conocía porque ella había ido alguna vez al tablao de mi padrino porque ellos se conocen. Fui a verla un par de veces al tablao y salí borracho de allí, ella siempre me lo recuerda. Se reía mucho porque me lo pasé muy bien y me encantó. Me hacía mucha ilusión poder trabajar allí, hasta que un día ella me dio la oportunidad de trabajar en el tablao. Fue el primer tablao en el que empecé a currar en Madrid. A raíz de ahí la verdad es que ha ido todo súper fluido porque empezaron a llamarme de un tablao, de otro, luego los propios bailaores que hacían sus proyectos en solitario… En fin, muy bien, la verdad es que muy contento.

»Uno de los trabajos que más destaco en lo que llevo de carrera es el haber podido trabajar con Richard Bona, que es un peso pesado y un pedazo de músico al que admiro muchísimo. Y actualmente trabajo con Farruquito, que lo conozco prácticamente desde que tengo uso de razón, aunque no personalmente sino artísticamente. He aprendido mucho de él y a día de hoy trabajo con él y para mí es un sueño. Gracias, Madrid.

»Para mí el tablao significa un juego, una jam session, es tener la libertad de poder tocar lo que te nazca en el momento y poder compartir con compañeros. Vamos, que es un juego, lo resumiría en eso. Un juego que a la vez es un entrenamiento que te mantiene siempre en forma, la intuición se te desarrolla e incluso es una forma de encontrarte a ti mismo porque vas probando cosas nuevas o te vas poniendo a prueba con según qué bailaor o cantaor. Como cada uno canta y baila a su manera y son todos muy personales pues te pones a prueba para seguirles y entenderles en el último momento. En fin, que es un juego. Es una Play Station, no sé como explicarlo».

Triana Maciel

Empezó sus estudios en Guadalajara, Jalisco (México), en la escuela Las Cabales. A los 16 años obtuvo el primer premio del concurso de coreografía del festival Ibérica Contemporánea y comenzó su carrera en España pasando por algunos de los tablaos más prestigiosos de Madrid, tales como Casa Patas, Las Carboneras y Corral de la Morería, en Barcelona tablaos como Los Tarantos y Casa Camarón y en Granada en La Casa de La Memoria, El Rincón de los Olvidados y Jardines de Zoraya.

Ganadora del premio del concurso de tablao del Villa Rosa y el segundo de Las Carboneras.

Es parte del cartel del Festival Tío Luis el de la Juliana junto con grandes artistas como Trini de la Isla y Gabriel de la Tomasa. Participa en diferentes proyectos de grandes artistas como “Antojo” de Antonio Canales y Mónica Fernández; Flamenco Festival Panamá, con Farruquito, y elabora sus propios proyectos como “Huellas Flamencas”con la escuela de danza Las Cabales en México, colaborando con grandes artistas como Jesús Carmona, Nino de los Reyes o Lucía Campillo. En el último año ha sido parte del cuadro flamenco del bailaor Pedro Córdoba en el prestigioso tablao Garlochi en Tokio (Japón).

Carmen Young

Bailaora de flamenco originaria de la ciudad de Aguascalientes, México. Inició sus estudios de baile en la Academia Flamenco Vive de Aguascalientes y desde entonces ha continuado tomando clases y cursos y participando en festivales y otras presentaciones como artista invitada. Desde los ocho años empezó a tomar cursos con Cristóbal Reyes, con quien estudió durante su estadía en Madrid en 2001. A partir de 2012 ha seguido sus estudios en Madrid y Sevilla, siendo sus principales maestros Antonio y Manuel Reyes, Javier Barón, Luisa Palicio y Milagros Mengíbar; también ha tomado cursillos con Juana Amaya, Choro Molina, Mercedes de Córdoba y Lucía “La Piñona”.

Con 18 años fue repetidora del maestro Cristóbal Reyes en sus giras de 2011 y

2012 y en cursos en diversos estados de México. Fue la ganadora de la beca para Estudios en el Extranjero que otorga el Instituto Cultural de Aguascalientes a través del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, FECA 2012-2013.

Formó parte de la compañía de María Juncal Bailamos Flamenco como bailaora principal presentándose en el teatro de la Ciudad de México. Se ha presentado en diversos teatros, salas, tablaos, ciclos y distinguidos festivales tanto en México como en Madrid y Bilbao donde participó en el Ciclo “Flamencos y Mestizos” en solitario y junto a Antonio Molina “El Choro”, dirigido por Paco Ortega, y en Jerez donde fue solista en el XX Festival de Jerez con el espectáculo “Eclosión” de la Fundación Cristina Heeren y como bailaora y suplente en “Flamenconautas”, dirigido por Javier Latorre en el XXII Festival de Jerez.

Actualmente reside en Sevilla donde trabaja en el tablao Casa de la Memoria y

en El Arenal y también como repetidora y monitora en la Fundación Cristina Heeren.

En 2018 es finalista del V Concurso de Baile Tablao Las Carboneras, de Madrid.