Víctor Márquez “Tomate”

Guitarrista cordobés descendiente de una familia de guitarristas flamencos conocidos como “Los Tomates de Córdoba”. Comienza su aprendizaje con nueve años bajo la tutela de su primo Juan Manuel Muñoz “El Tomate”. Su aprendizaje continua de la mano de su tío Juan “El Tomate”, que le instruye en el compañamiento al cante. Profesionalmente ha trabajado en numerosos espectáculos y compañías, destacando las de Rafael Amargo, José Porcel, Manuel Liñán, Rafael Martos, Antonio Canales, Guadalupe Torres, Cecilia Gómez, Adrián Santana y Olga Pericet, entre otros. Habitualmente trabaja en tablaos como El Flamenco (Tokio) y, en Madrid, Las Carboneras, Villa Rosa, Corral de la Pacheca, Casa Patas, Cardamomo, Las Tablas, entre otros.

 

Víctor Márquez “Tomate”

 

Cordoba guitarist descendant of a family of flamenco guitarists known as “Los Tomates de Cordoba”, he begins his apprenticeship with nine years under the tutelage of his cousin Juan Manuel Muñoz “El Tomate”. His teaching continues by his uncle Juan “El Tomate”, instructing him in the accompaniment to singing. Professionally, he has worked on numerous shows and companies, highlighting Rafael Amargo, José Porcel, Manuel Liñán, Rafael Martos, Antonio Canales, Guadalupe Torres, Cecilia Gómez, Adrián Santana and Olga Pericet, among others. He usually works in tablaos as Flamenco (Tokyo), and, in Madrid, Las Carboneras, Villa Rosa, El Corral de la Pacheca, Casa Patas, Cardamomo, Las Tablas, among others.

Entrevista Víctor Márquez “El Tomate”

 

«Pues de mi aprendizaje destaco a Juanma “El Tomate”. Me enseñó muchísimo referente a los palos del flamenco y del toque para baile porque desde los 11 años me metía con él en la academia de baile todas las tardes. Con él aprendí mucho acompañando al baile, al tiempo que estuve un año viviendo con mi tío Juan “El Tomate”, con el que aprendí mucho de acompañar al cante. También estaba mucho mi hermano, que cantaba igualmente y aprendí también mucho gracias a él.

»En mi casa, desde mi niñez, recuerdo juntarse la familia y siempre era una fiesta. Mis primos tocaban siempre la guitarra, mis padres y mis hermanos cantaban.

»Del tablao destaco todo. Es lo que más me gusta, cada día es diferente, disfruto mucho de la improvisación del baile y el cante. Hay momentos en el tablao que te hacen sentir libre, sin montaje de nada, solo lo que sale en el momento. Hay días increíbles».