Marina González y Jesús Fernández

Marina González y Jesús Fernández

Marina González

Nacida en Barcelona en 1987, se forma en la ciudad condal en distintas disciplinas, centrándose finalmente en el flamenco de la mano de los maestros Antonio Canales, La Chana, Rafaela Carrasco, Eva Yerbabuena, Manuela Carrasco, entre otros.

Forma parte de la compañía de Rafael Amargo desde 2013, participando en los espectáculos “Suite Flamenca”, “Ecléctic” y “Tiempo Muerto 2”. En 2016, forma parte del espectáculo “Carne y hueso” de Eva Yerbabuena.

Participa en los festivales el Festival Flamenco de Nou Barris, el Ciclo Catalunya Arte Flamenco, Mas i Mas Festival en el Palau de la Música, y el Ciclo Noches de Duende en la Pedrera. Así como también en el Festival de Béziers (Francia), el Ciclo de Flamenco de la Sala BBK (Bilbao) y el Festival Flamenco del Anfiteatro de El Hatillo (Caracas, Venezuela).

Forma parte de los espectáculos Gran Gala Flamenco y Ópera Flamenco como bailaora solista en el Palau de la Música y el Teatro Poliorama.

Ganadora de los premios “Juana la Faraona” en el Concurso Jóvenes Valores, 2009. Primer premio de coreografía. Barcelona, 2014.

Trabaja como bailaora solista en los tablaos Tablao del Carmen, El Cordobés, Tarantos, Palau Dalmases, Flamenco Ramblas y Teatro Principal, en Barcelona. Y Tablao Villarosa y Las Carboneras, en Madrid.

Ha impartido clases en diferentes escuelas de Barcelona y también como profesora adjunta en la carrera de música que se realiza en el Taller de Músics de Barcelona. A la vez combina cursos en diferentes ciudades del mundo.

«Me siento muy identificada con el concepto de Las Carboneras»,

dice la bailaora barcelonesa.
«Me siento muy afortunada por formar parte de este tablao, Las Carboneras, porque la verdad es que siempre he trabajado con compañeros de mi gusto que me han hecho disfrutar arriba y abajo del escenario siempre. Me siento muy identificada con el concepto y la forma de trabajar que hay aquí, la forma que tienen Ana y Tacha de trabajar y de disfrutar encima del escenario y, además, siento que puedo desarrollar y experimentar siempre cosas nuevas para seguir aprendiendo y avanzando. Así que ¿qué más se puede pedir? Solamente dar las gracias y poder seguir disfrutando de este sitio cada vez que me subo a las tablas».

Destacaría el haber formado parte de la compañía de Farruquito , que para mí fue un antes y un después, sobre todo a nivel de experiencia grande, de actuar en un teatro, en compañía y con tan buenos artistas como los que trabajan con él. Además, con la compañía de Farruco, el hermano, estuvimos en Colombia y en Turquía con un espectáculo llamado “Flamenconcierto”.

Jesús Fernández

(Cádiz, 1982). Comienza su carrera desde muy pequeño en su ciudad natal vinculado siempre a peñas flamencas y circuitos andaluces. Su desarrollo artístico crece ya en Madrid donde es requerido por todos los tablaos nacionales.

Ha colaborado en diferentes producciones como “Ni aquí ni allí” de Pepa Molina, “Tierra cantaora” de Manuel Morao, “El burlao de Sevilla” de Rafaela Carrasco, “Rew”, de Liñán y Doña, “Rosa, metal y ceniza” de Olga Pericet y es invitado como coreógrafo y primer bailarín por la compañía nacional de teatro holandesa The Nederlands Toonel en su obra “Medea” de Ola Mafaalani. Ha dirigido el espectáculo “Tablao”, un encargo de la Asociacion de Tablaos Madrileños, presentado en Suma Flamenca 2013 en losTeatros del Canal.

“Ataduras” es su primer espectáculo de producción propia presentado en diversos festivales como Jerez, Milán, México.
Obtiene en 2010 el premio El Desplante otorgado por el Festival Internacional de las Minas.

Recibe el premio al mejor bailarín sobresaliente en 2014 dentro del Certamen de Coreografía de Danza Española y Flamenco de la Comunidad de Madrid. Y en 2014 estrena su nuevo propuesta, “Gaditaneando, un tributo a Cádiz”, bajo la dirección de Flamenco Edition UK, con la que completa una gira por diferentes ciudades del Reino Unido en mayo 2015.

«El tablao es esencial en todos los aspectos»

, dice el bailaor gaditano
«Creo que el tablao es una clave fundamental para la evolución y el desarrollo de cualquier artista en relación con el flamenco, ya no solo en el baile, sino también en el toque o en el cante. Para mí el tablao es como si fuese un laboratorio, en el sentido de que es el lugar donde pongo en práctica todos mis conocimientos, mis propias fórmulas y estructuras, y mis mecanismos de pies, etc. Por eso me refiero al tablao como un laboratorio. También es un lugar donde te permite aceptar tus errores y aprender de ellos para, poquito a poco, darte tu tiempo e ir ejecutando en beneficio de uno mismo, en continua búsqueda de tu propia identidad. El estar currando diariamente te aporta una gran experiencia y, sobre todo, un conocimiento de tu baile, una conciencia de tu baile importantísima. El hecho de estar con el público tan cerca obviamente es una experiencia enriquecedora y muy positiva. Ahí no existe esa cuarta pared que puede existir en ciertos teatros de grandes dimensiones, el tablao es un lugar reducido y ese acercamiento con el público es bastante importante. En definitiva, creo que es una escuela importantísima por la que todos los artistas flamencos tenemos que pasar. Creo que es esencial en todos los aspectos».

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